La Llegada De Extranjeros Es Beneficiosa a Largo Plazo

Las olas de inmigrantes que han llegado a Estados Unidos en las últimas décadas han beneficiado la economía a largo plazo y tenido escaso efecto duradero en los salarios y los niveles de desempleo para los nacidos en el país, según uno de los estudios más completos realizados hasta ahora sobre el tema.

El informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE.UU. evalúa los impactos económicos y fiscales de la inmigración, ofreciendo un panorama amplio de un fenómeno que se ha convertido en tema primario de la carrera presidencial, en la que los dos candidatos debaten sus desventajas y méritos.

La conclusión contradice una narrativa popular que sugiere que los inmigrantes se quedan con los trabajos de ciudadanos estadounidenses, aunque reconoce ciertos costos para segmentos de la población. El estudio pone de relieve investigaciones que muestran que la llegada de trabajadores poco calificados puede llevar a salarios más bajos para los inmigrantes de olas anteriores y los nativos que no terminan estudios secundarios. El estudio indicó que la inmigración puede ser una carga para las finanzas del gobierno, especialmente presupuestos de educación en los niveles estatales y municipales.

El reporte, citando una escasez de datos, no diferencia entre el impacto de los inmigrantes sin autorización para estar en el país y los que tienen sus documentos en regla.

Los beneficios

El análisis de investigaciones y datos no disponibles previamente ofrecen un vistazo panorámico que resalta los amplios beneficios de la inmigración sin descontar los costos fiscales y de dislocación asociados con la llegada de extranjeros a EE.UU., ya sea con o sin documentos.

“La inmigración expande la economía al tiempo que en promedio mejora ligeramente la situación de la población nativa, pero los mayores beneficiarios son los propios inmigrantes que aprovechan las oportunidades no disponibles en sus países de origen”, señaló el informe.

La inmigración también puede llevar a una mayor innovación, emprendimiento y cambio tecnológico a lo largo de la economía, según el estudio. En 2012, cerca del 53% de los inmigrantes tenía algún tipo de educación superior, incluyendo 16% con título universitario. Aunque a menudo son dejados fuera del debate sobre la inmigración, estos trabajadores pueden ayudar a elevar los estándares de vida generales.

“Las perspectivas de crecimiento económico a largo plazo en EE.UU. serían considerablemente más débiles sin las contribuciones de los inmigrantes altamente calificados”, aseveró el documento.

El estudio también halló que “a lo largo de un horizonte de tiempo prolongado (75 años en nuestras estimaciones)”, los impactos fiscales de los inmigrantes “son generalmente positivos a nivel federal y negativos en los niveles estatales y municipales”.

Buena parte del análisis sobre la inmigración se enfoca en el salto significativo en la población nacida fuera de EE.UU. y en preocupaciones sobre el ingreso no autorizado al país. En 2014, el número de inmigrantes que vivían en EE.UU. se había elevado a 42,3 millones, o cerca de 13% de la población total, frente a 24,5 millones, o 9% de la población en 1995. Durante el mismo período, la cantidad de inmigrantes sin autorización casi se duplicó, llegando a 11,1 millones en 2014, según las conclusiones del estudio. Desde 2009, entre 300.000 y 400.000 nuevos inmigrantes indocumentados llegaron cada año y casi el mismo número dejó el país.

Una de las quejas que mostraron los investigadores fue la falta de una granularidad de los datos de sondeo del gobierno que les permita diferenciar los impactos de los inmigrantes legales y los indocumentados. Por lo tanto, no es definitivamente claro si un segmento de la población inmigrante tiene un mayor impacto sobre la economía o los presupuestos del gobierno.

“Con los datos existentes, es posible obtener tal vez solo el número total de (inmigrantes) no autorizados, pero no su impacto en esta o aquella área”, dijo Francine Blau, de la Universidad de Cornell, quien con Christopher Mackie, de la Academia Nacional de Ciencias, dirigieron el estudio. “Hemos pedido más información al respecto”, agregó la investigadora.

Contingencia del estudio

La publicación del estudio coincide con un debate particularmente acalorado sobre el tema durante la actual carrera presidencial.

El candidato republicano, Donald Trump, ha hecho de la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México su promesa bandera. También ha dicho que intensificará la deportación de indocumentados que hayan sido arrestados por cualquier delito.

La candidata demócrata, Hillary Clinton, ha llamado a una reforma inmigratoria que incluya una forma de obtener la ciudadanía para quienes ya se encuentran en el país.

En una encuesta realizada por The Wall Street Journal/NBC News, un 54% de quienes respondieron dijeron que la inmigración ayuda a EE.UU. más que lo perjudica, un número ligeramente más bajo que en julio, pero considerablemente mayor que los sondeos de la década pasada.

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